Reseña nº 52 – Como agua para chocolate, Laura Esquivel.

¡Buenas tardes una semana más, brujines! Hoy traigo un nuevo cambio de tercio en mis lecturas. Dado que ahora las elige el azar de mi lista -sí, tengo como 70 libros y escojo a través de tiradas de mis super dados élficos ;)- cada nueva lectura de este 2017 será, en mayor o menor medida, una completa sorpresa. Y eso ha sucedido con la novela de la que vengo a hablaros hoy.

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Como agua para chocolate (Casa del Libro)

Tita de la Garza es la hija menor de la familia; por tanto, siendo mujer, es la responsable de cuidar a su madre hasta el día de su muerte. Nacida entre fogones, tiene una mano inigualable para la cocina y un corazón de oro. Y el destino querrá que ese órgano palpite por el joven Pedro, futuro esposo de su hermana Rosaura. Tita y Pedro tendrán entonces que mantener ocultos sus sentimientos, transmitiéndose mudos mensajes a través de los platos que la joven prepara cada día junto a Nacha y Chencha, o en las sombras de una casa dormida en medio de la noche. Una casa en la que la malvada matriarca nunca parece dormir…

“Como agua para chocolate” tiene, ante todo, dos ingredientes fundamentales en su trama: romance y realismo mágico. La cocina y las recetas, que dan título a cada espacio-tiempo dentro de la historia, son tan solo el hilo conductor de la historia de Pedro y Tita desde que son jóvenes hasta su muerte, con sus aventuras y desventuras. Para mí, la mejor parte era la trama romántica, ya que tenía ternura y amor con la dosis justa de celos y drama, sin ahondar en exceso. Casi todo se centra en las emociones de Tita y cómo ella las exterioriza, por lo que terminas sintiéndote bastante identificado con ella.

Ahora bien, reconozco que aunque soy una entusiasta de la fantasía, el realismo mágico en esta novela en particular no ha llegado a calarme del todo, fundamentalmente porque sentía que era una trama MUY realista con petardazos de cosas fantásticas que no tenían ni pies ni cabeza. Hay quien puede opinar que gustándome, efectivamente, la fantasía, esto debería gustarme; pero nada más lejos de la realidad. Para mí, incluso la fantasía debe tener cierta lógica y explicación dentro de las tramas, debe haber un por qué de que existan o sucedan determinados fenómenos. Pero en este caso, aunque a veces quedaba poético y hasta divertido, en otras ocasiones chirriaba y rompía mucho la dinámica de lectura. De hecho, cuando ya aparecen los primeros fantasmas ni te sorprendes, de hecho dices: “y ahora, ¿qué?”.

En cuanto al estilo, admito que me perdía muchísimo con el vocabulario de la cocina mexicana, así como con algunos localismos que usa sobre todo Chencha -encima acortados para que parezca más rústica todavía-, y llegó un momento en el que incluso la descripción de tanta receta se me hizo pesada. Que tiene una relación el plato con el capítulo, es cierto. Pero yo prefería centrarme en Tita y fin del asunto.

Por esto, yo creo que le voy a dar un 3/5 y decir que me ha gustado y a la vez no me ha gustado. Prefiero volver a la fantasía estándar 😉 ¡Feliz semana, brujis!

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