Reseña nº 22 – Palmeras en la nieve, Luz Gabás

¡Hola, brujines! Como diría Schwarzenegger, “¡he vuelto!”. Exacto, con las pilas cargadas y dispuesta a cumplir mi reto de lecturas de este año (aunque la lista de libros pendientes la supere pero en fin, qué le vamos a hacer :P). Hoy os traigo la reseña de una novela que, al menos por el título, os sonará a todos: “Palmeras en la nieve”, de Luz Gabás. Sí, esa misma que acaban de adaptar al cine hace muy poquito. Yo, aparte de que Mario Casas debo decir que no me acaba de caer en gracia en su forma de actuar (me encantaba en “Obsesión” pero de ahí fue para abajo en mi opinión :O) y que últimamente soy más de novela que de película adaptada, el día que llegó mi madre a casa diciendo que le habían prestado el libro no me lo pensé. Para los que hayáis visto la película es posible que os guste ver lo que se parece y lo que no que detallo más abajo. Y para los que queráis verla o leeros la novela, aviso de SPOILERS.

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Palmeras en la nieve (Amazon Kindle)

La historia comienza en 2003, en un remoto pueblo del pirineo aragonés llamado Pasolobino. Allí, Clarence, una inquieta joven hija de una de las familias de más renombre de la zona, encuentra rebuscando entre las antiguas cartas de su padre un extraño fragmento de papel escrito con varias frases que para ella no tienen sentido pero sobre las cuales decide investigar.

La muchacha, que sabe que tanto su padre como su tío estuvieron muchos años viviendo y trabajando en la antigua colonia española de Guinea, tratará de acudir a ellos y a Julia, una amiga de aquella época de ambos, para intentar resolver el misterio que plantea ese pequeño fragmento de papel. Pero al comprobar las evasivas de los tres, decidirá emprender por su cuenta y riesgo un viaje a esa lejana isla africana donde ellos estuvieron, Fernando Poo, ahora llamada Bioko, para así tratar de comprender el misterio que rodea a su familia. ¿Qué ocultan Jacobo, Kilian y Julia? ¿Qué sucedió en ese exhuberante y remoto rincón del planeta?

Clarence descubrirá eso y muchas otras cosas; sucesos que le harán plantearse muchas más preguntas de las que en principio tenía…

Para mi gusto, lo mejor de esta novela es la ambientación y la forma fluida y emotiva de escribir de la autora. Dado que la autora es también descendiente de colonos, probablemente todas las historias que pone en boca de los personajes principales sean similares a lo que le hayan podido contar durante su infancia y adolescencia; igualmente, estoy segura de que las escenas en las que los mayores cuentan anécdotas a los más jóvenes sobre Guinea están inspiradas en momentos reales de la vida de Gabás.

La historia de amor de Kilian y Bisila ya advierten que es totalmente ficticia y, sin embargo, yo he echado de menos algo más de romance, o al menos era lo que esperaba al empezar la novela después de haber oído cosas sobre la película. En esta, por lo visto, le dan más metraje al asunto, pero en el libro no se explayan especialmente. Es una relación intensa, con altibajos y sobre todo muy tierna, pero profundizan bastante poco en la parte más íntima. Además, me sorprendió que, dada la extensión de la parte de Kilian joven, desde que llega a la isla hasta que se va, tardaran tantísimo tiempo en encontrarse. Pero ya digo que quizá tiene que ver con la idea que me había hecho tras haber oído hablar de la película.

La parte de búsqueda de Clarence confieso que creía que se desarrollaría más tiempo en Guinea y que sería como un juego de pistas tipo “La Búsqueda”, donde iría entresacando la historia de su padre y su hermano poco a poco. Igualmente, se me quedó un poco escasa su relación con Iniko, incluso considerando todo lo que pasa después con Laha.

Hablando de este último, confieso que me sorprendió el asunto de su paternidad porque en todo momento di por hecho que se trataba de Kilian; además, aunque supongo que en esa época era algo habitual, reconozco que me pareció un poco “culebronesco” que el violador que consiguió dejar embarazada a Bisila fuese justo Jacobo. Me pareció rizar el rizo, sinceramente.

En cuanto a personajes, debo decir que mi favorito es Manuel durante prácticamente toda la novela. Bisila me cae mejor de adulta que de joven pero confieso que no he llegado a empatizar con ella del todo. Kilian me gusta mucho como personaje y reconozco que trataba de imaginármelo como a Thomas Dekker (y a su hermano como Rubén Cortada, quizá para no detestarlo tanto porque había partes en las que me caía bien) sobre todo por el asunto de los ojos de color verde claro y no negro tizón.

Por último, decir que es cierto que me esperaba descripciones del régimen de Guinea más duras desde la independencia, pero en ese sentido es muy suave y para los que sean de estómago delicado ya aviso que no hay torturas escabrosas ni cosas muy desagradables, aunque se mencionan palabras relacionadas pero no se describen las escenas como tal.

Así pues, creo que en general le voy a dar un 3.75/5 🙂 ¡Hasta la próxima, brujitos!

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Palmeras en la nieve (Sensacine)

 

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