Reseña nº 21 – Nándidor: Viaje a un continente de ensueño (Nándidor #1)

¡Hola, brujines! Un miércoles más os traigo reseña literaria, esta vez de una autora española y un género que hacía mucho tiempo que no tocaba: la distopia.

En Nándidor: viaje a un continente de ensueño, nos encontramos la historia de Xégoda, una muchacha de dieciocho años que vive en la ciudad de Ninta, una de las más importantes de la península que ahora ocupan España y Portugal, después de la capital. Sin embargo, su mundo ya no se asemeja en casi nada al nuestro: la industria ha ocupado las vidas de todos los terrícolas, solo importa el dinero y la monopolización de recursos y desde la extinción de plantas del 2082, el oxígeno se genera en plantas de microalgas y se ha convertido en un artículo casi de lujo. Sin embargo, Xégoda sueña todos los días con un mundo mejor, con un lugar donde vivir sin contaminación… Pero, ¿y si ese lugar existiese? ¿Y si Nándidor, el continente verde del que hablan las leyendas de su gente, los Kescla, existiese realmente? Por ello, el día en que una extraña visión la empuje a comunicarle a Frank, el mejor amigo de su primo Duncan, que es un mago heredero de Nándidor, Xégoda verá por fin las puertas abiertas para cumplir su sueño de escapar de Ninta y viajar al paraíso. Sin embargo, el mundo exterior no es seguro para un Kescla…

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BOOKTRAILER – Nandidor I: Viaje a un continente de ensueño

Después de este breve resumen, comentaros que este libro llegó a mis manos firmado en la Feria del Libro de Madrid por la autora, Alba López Paredes. Hacía tiempo que había escuchado hablar de la trilogía, del éxito que había estado teniendo (de hecho, creo recordar que me dijo que estaba trabajando en una nueva edición de una de las novelas y acababa de publicar la primera edición del tercer tomo). Igualmente, me resultó curioso que fuese autora autopublicada; debo decir que admiro profundamente el trabajo que supone que un autor se encargue de todo el papeleo, la inversión y etc que implica publicar un libro, aunque como bien sabéis yo siempre he procurado abogar en ese sentido por las editoriales. Cuestión de preferencias.

El caso es que, después de los meses y de poner el tick verde a otras lecturas que tenía pendientes, por fin me animé con esta novela a la que, lo reconozco, le tenía bastantes ganas. Y aquí llegamos al meollo del asunto, que adelanto que puede no ser plato de gusto para mucha gente. Alba, igualmente si lees esto quiero asegurarte que he leído la novela y lo hago desde el más profundo respeto y cariño.

Como punto a favor, decir que la idea es MUY original. Es decir, todas las distopias que conocemos, o casi todas, se desarrollan en mundos ficticios o en Estados Unidos. Esta es la primera (y espero que no la última) que leo que se desarrolla primero en España y luego en Europa, aunque es cierto que si no fuese por el mapa, podría pasar por cualquier otro territorio. Es una buena advertencia y una excelente manera de reflexionar sobre lo que podría suponer el cambio climático si lo seguimos acelerando como lo llevamos haciendo hasta la fecha.

La relación entre los personajes principales me ha parecido bastante realista, dados sus antecedentes de echarse miraditas y similares, eso también debo admitirlo. Y entiendo que no quisieran lanzarse uno en brazos del otro a la mínima de cambio.

La ambientación de las ciudades también está bastante bien, sobre todo la idea de los niveles, aunque como ya le comenté a la autora en su día, los trajes me recuerdan mucho mucho mucho a los del Capitolio de Los Juegos del Hambre.

Y ahora, lo “menos bueno”:

  1. Los cimientos de la historia: a pesar de que la idea está muy bien, no he acabado de entrar en el relato. Es decir, desde que empecé a leer me dio la impresión de que los datos que se aportaban eran muy deslavazados, muy etéreos, digamos. No veía Ninta, no sentía lo que sentía Xégoda, no la entendía como personaje. Después, me da la impresión de que las cosas pasan muy rápido y sin demasiada base. Es decir, ¿los Cazadores persiguen a los Kescla/magos por todo el globo terráqueo, pero a Xégoda le dicen que le diga a Frank que es un mago y este se lo toma tan naturalmente como si le hablasen del tiempo? Aparte de que no he conseguido discernir la diferencia entre un Kescla y un mago ya que de vez en cuando daba la impresión de que se usaban ambos términos indistintamente. Los Kibona, que son una de las ramas de los Kescla pero no manifiestan externamente sus poderes, no he entendido muy bien qué aportan a la historia, la verdad, a pesar de que no sale más que una (la cual debo decir que primero entendí que estudiaba en otra ciudad y luego de repente apareció en un picnic con la familia de Xégoda sin más explicación).
  2. Dimensiones: una cosa que me chocó muchísimo. ¿Un báculo de metro y medio o más de alto cabe en una mochila? ¿CÓMO? ¿Es plegable o similar? ¿O es que la mochila es de escalada profesional?
  3. Expresiones: hay varias expresiones o varias formas de actuar de ciertos personajes en la novela que me chirrían. Es decir, que a dos chicas de dieciocho años su madre y su abuela las traten de “niñas, venga que la cena se enfría”, puede ser manía mía pero me parece que hay expresiones mucho más oportunas en este caso, y más considerando cómo es Xégoda de decidida y lo madura que aparenta ser. Después, no es realista que un nene de 9 añitos le diga a su madre que es una cínica, aunque sea verdad y se lo acompañe de un argumento válido. Los retacos de esa edad, con perdón, no saben lo que significa esa palabra. Y tercero, no creo que expresiones como “bocarriba”, aunque no admita la RAE, sean aptas para hacer descripciones en una novela. En todo caso, para reflejar la forma de hablar de un personaje, al menos desde mi punto de vista.
  4. LAS FALTAS DE ORTOGRAFÍA: sí, y esto por mucho que escueza, que lo sé, no me lo voy a callar. No puede ser que una novela profesional, ya sea con editorial o autopublicada, tenga las faltas que he encontrado en esta novela. Juro que se me encogía el estómago cada vez que veía “hondear” para decir ondear, “hierva” en vez de hierba, “andó” en vez de anduvo, “revotó” en vez de rebotó o “empicado” en vez de en picado. Además, ¿esas cosas no las corrige o las marca el Word? Porque a mí sí. Y reconozco que el otro día en un fanfic se me escapó un “ijos” en vez de hijos y casi me da un infarto, menos mal que lo revisé. De verdad, para esto existen lectores “beta” o incluso correctores profesionales. Honestamente, me parece una falta de seriedad imperdonable publicar con estos errores. Porque los ortotipográficos o las erratas se ven menos o incluso pueden pasar por válidos según la persona, ¿pero los ortográficos? No estoy de acuerdo.

Así pues, deseando igualmente a Alba que siga teniendo el mismo éxito que hasta ahora, le pongo a su novela un 2.5/5. ¡Hasta la próxima semana, lectores!

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