Crítica teatral 1: Almisdaé

Buen miércoles brujillos. ¿Como ha empezado mayo? Espero que bien… calor, primavera… y muchas actividades culturales como no podía ser de otra manera 🙂

Hoy os traigo una reseña algo especial. Y es que es la primera crítica teatral que me animo a hacer. En este caso, es una obra escrita por Alberto Rizzo y dirigida por mi buena amiga Sara Calvo, que tuvo el acierto de presentarla la semana pasada al XIX Certamen de Teatro Complutense. La obra se titula… ALMISDAÉ.

Empezando por el principio debo decir que, la primera que me hablaron de esta obra, solo me quedé con una idea bastante impactante: ¿qué queda cuando a una persona le quitas todo aquello que le hace humano? E inicialmente pensé… “menuda reflexión filosófica se me viene encima”. Pero nada más lejos de la realidad… Y así os lo quiero mostrar. Pero antes de nada, y saltándome mis reglas para otras entradas, os dejo la ficha técnica:

– Título: Almisdaé

– Escrita por: Alberto Rizzo

– Dirigida por: Sara Calvo

– Compañía: Teatro por necesidad

– Duración: 70 minutos

SINOPSIS: “Almisdaé nos relata de una forma sutil parte de esas miserias humanas tanto las personales como las sociales que, como el teatro, son atemporales y aespaciales. Nos introduce en un mundo rural en el que los secretos están a la orden del día, los amores son prohibidos y las mujeres hacen lo que pueden en una sociedad machista”

ELENCO:

– Almisdaé – LORENA GARCÍA

– Joven – MAR DÍAZ

– Marido – ANTONIO CASTILLO

– Zagal – PEPE YARZA

– Señora – ALBA CHAMORRO

– Prima – SARA CALVO

Al entrar, lo primero que se ve es a la Joven y al Zagal bailando al son de “Toda una vida”, de Antonio Machín. Cuando las puertas se cierran tras el último asistente, comienza la obra. Un espectáculo de violencia co0nstante, verbal o física, contra la única protagonista, Almisdaé: una criada que solo obedece, no mira a la cara si no se la obliga, no dice una palabra si no se lo indican. Ese es uno de los puntos a favor de la obra: los actores consiguen mantener la tensión durante toda la obra. Y en las escenas entre la Joven y el Zagal, que aparecen un poco como el contrapunto de esa violencia, el romanticismo y los sentimientos reflejados son muy creíbles. Te llevan a creer que todo saldrá bien, que debería salir bien.

La iluminación fue bastante acertada, cambiando las luces según la escena y aplicando cenitales cuando determinados personajes lo requerían.

Los personajes están bastante conseguidos en cuanto a interpretación, aunque yo destacaría por supuesto el papel de Alba Chamorro como “Señora”. La fuerza que imprimía en cada gesto y cada palabra, casi conseguía que el resto de los actores se viesen empujados a reaccionar, consciente o inconscientemente, como sus respectivos personajes.

La única pega que pondría – porque siempre tiene que haber alguna, irremediablemente – sería una cierta falta de proyección de las voces en algún momento de la obra, haciendo que no se entendiera bien el texto.

Y así, con todo eso, yo le pondría un 4,5/5 ❤

¡Nos vemos la próxima semana con una entrada muy especial, bruijines! ¡Sed felices!

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